Campamento

La gran cita de Sarabastall, “la etapa reina”: el campamento. En el 2002 se cumplieron veinte años desde aquel verano del 82 que supuso el nacimiento de Sarabastall. Y otros tantos campamentos, que han convocado a numerosos niños y jóvenes de nuestra comarca y de fuera de ella. Y siempre con la misma ilusión y la misma finalidad: Educar en la convivencia, en la tolerancia y el respeto. Una ilusionante labor de un puñado de voluntarios que se ve recompensada cada año con la gran aceptación que recibe por parte de las familias de nuestra comarca. Son veinticuatro años inventando historias que nos hagan vivir un verano diferente, conocer mil y una aventuras, mil y un lugares,… sin salir de “nuestro” Valle de Pineta.

El campamento de verano se gesta en el mes de Marzo, cuando monitores y monitoras se juntan para programar. Lo principal en la programación es encontrar un hilo conductor que nos motive a todos, que despierte nuestras mentes y que nos ayude a canalizar esos objetivos que nos proponemos. Se valora que el tema central de cada campamento sea educativo, diferente y divertido. Para la lluvia de ideas del tema a elegir ya vienen siendo muchos los años que se utiliza la modalidad del concurso de ideas. Todos, o bueno, unos cuantos, preparan sus ideas de la forma más atractiva posible. Propuesta de actividades, objetivos a cumplir, chorradas que se podrían hacer, posibles disfraces, los por qué sería bueno elegir su tema… Todo ello para conseguir el ansiado premio del concurso… “un viaje al Valle de Pineta coincidiendo con el siguiente campamento, con trabajo asegurado como monitor y alojamiento en una pequeña tienda de campaña”…

Una vez se ha puesto en marcha, llega el mes de Mayo con la inscripción, que siempre cubre o supera nuestras expectativas. Más tarde, Junio con las reuniones de padres. Finalmente… Julio: 15 días en Pineta. Allí aguardan talleres, juegos, canciones, veladas, disfraces, excursiones… todo un mundo que descubrir para los chicos y chicas entre 10 y 17 años de la comarca que se animan a participar.

 

Nuestro valle

El Valle de Pineta es uno de los más conocidos y visitados del Pirineo. No es de extrañar, pues es un paraje de gran belleza y notables dimensiones. Su marcado perfil en V delata su origen glaciar, y discurre a lo largo de 14 kms entre la Sierra de las Sucas y la Sierra de Espierba. En la cabecera del mismo se encuentra el macizo de Monte Perdido, uno de los picos más emblemáticos del Pirineo.

Hay muchos rincones y parajes que merecen la pena ser visitados dentro del Valle de Pineta. Uno de los más conocidos es la altiplanicie de Marboré, sitio de paso obligado para llegar a algunas de los “tresmiles” mas conocidos de nuestro valles: Monte Perdido, el Cilindro, los Aztazus. Marboré nos ofrece unas vistas privilegiadas al glaciar de Monte Perdido y al propio valle de Pineta desde el balcón del mismo nombre. Visita obligada es el lago de Marboré (2.590 mts), junto al que se encuentre el refugio de Tucarroya, el más antiguo de los Pirineos.

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Otro rincón que merece la pena ser visitado es La Estiva, un conjunto de prados de montaña situados a bastante altura (2.000 mts) y desde donde podremos disfrutar de una preciosa panorámica que abarca desde el Pico La Capilla y el Tormacal hasta el el Mallo Gran y el Mallo Chico, pasando por los picos Pineta y Garrién , el balcón de Pineta y el Macizo de Monte Perdido, el collado de Añisclo y toda la sierra de Las Sucas. Tambien podremos disfrutar de gran variedad de flores y plantas que crecen en las praderas de la Estiva, como el venenoso Acónito o las conocidas Carlinas. Con un poco de suerte podremos ver marmotas y sarrios, que abundan por esa zona.

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En el fondo del Valle de Pineta se encuentran las Cascadas de La Larri, conjunto de cascadas de diferentes alturas y dimensiones que forman un conjunto impresionante. Se pueden contemplar en todo su recorrido gracias al camino que discurre paralelo a ellas desde su parte más alta hasta su final.

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